Como cada tarde, Kenny se queda entrenando en el Instituto Leafmore después de clase. Nada fuera de lo común: el gimnasio vacío, los pasillos en silencio, la rutina de siempre. Pero esa noche Kenny no vuelve a casa. Simplemente se esfuma, como si la escuela se lo hubiera tragado.
Su hermana, su novia y sus mejores amigos no piensan quedarse esperando respuestas. Deciden entrar a buscarlo ellos mismos: se cuelan en el edificio, se ocultan hasta que suena el último timbre y dejan que las puertas se cierren tras ellos. Nadie más adentro. Nadie que los ayude. Solo el grupo y la certeza de que algo anda muy mal.
Porque apenas la oscuridad se adueña de Leafmore, la escuela deja de ser una escuela. Las luces mueren, las sombras se espesan y de la penumbra emergen criaturas atroces que jamás debieron existir. Lo que empezó como una búsqueda entre amigos se convierte en una lucha desesperada por sobrevivir hasta el amanecer, unidos… o caer uno a uno.
¿Encontrarán a Kenny y saldrán con vida… o el instituto los reclamará a todos?