Hay lugares donde uno va para desenchufarse un poco: aire puro, montaña, tranquilidad, quizá algún animalito dando vueltas y kilómetros de campo donde nadie rompe las pelotas.
Cerro Ocaso no parece uno de esos lugares.
Estancia Protocol Zero es un survival horror indie argentino desarrollado por 490 Forge, un proyecto llevado adelante por una sola persona, y ambientado en Neuquén, en plena Patagonia. Y si la idea de meterse de noche en una estancia aislada después de una serie de desapariciones ya les parece una pésima decisión, felicitaciones: todavía conservan intacto el instinto de supervivencia.
Nuestro protagonista llega al lugar buscando a su compañero, que había seguido una pista relacionada con esos casos y, como suele ocurrir en el género, desapareció justo antes de poder mandar un mensaje diciendo: “Che, mejor no vengas”.
Naturalmente, vamos igual.
El campo estaba tranquilo hasta que llegamos nosotros
La demo deja bastante claro de dónde viene el ADN de Estancia Protocol Zero. Acá hay mucho del survival horror clásico: exploración, inventario, llaves, puzzles, zonas que se van abriendo y recursos que conviene administrar antes de empezar a repartir plomo como si la munición creciera de los árboles.
La diferencia más evidente es la perspectiva en primera persona.
En lugar de cámaras fijas o planos alejados, recorremos habitaciones, pasillos y exteriores con todo el problema prácticamente pegado a la nariz. Eso cambia bastante la sensación, especialmente cuando uno sabe que hay bichos dando vueltas y empieza a revisar cada rincón con esa dignidad maravillosa del jugador de terror: avanzar dos metros, frenar, mirar atrás, avanzar otros dos.
Seguridad ante todo.
Hay armas de fuego, cuchillo, curación, combinación de objetos y enemigos que no necesariamente vale la pena enfrentar. Nada particularmente revolucionario por separado, pero hay un detalle que le agrega una preocupación extra al asunto: la munición y los cargadores también forman parte de la administración de recursos.
Tener balas encima no significa necesariamente estar listo para repartirlas. Hay que ocuparse de preparar los cargadores antes de meternos en problemas, algo que parece menor hasta que aparece un bicho con ganas de discutir nuestras decisiones.
Y ahí la cosa se pone interesante.
Porque bastante tenemos con contar munición, revisar el inventario y preguntarnos qué habrá detrás de la próxima puerta como para encima descubrir, en el peor momento posible, que no dejamos el arma preparada.
Organización ante todo.
Después nos comen igual, pero por lo menos prolijos.
Resident Evil se fue a Neuquén
Lo más interesante, al menos por lo que plantea esta primera muestra, es que Estancia Protocol Zero no parece querer convertirse en un FPS con zombies y un par de luces apagadas para justificar la etiqueta de terror.
La estructura apunta bastante más hacia explorar, resolver, administrar y decidir cuándo conviene pelear.
Y personalmente ahí es donde más me interesa la propuesta.
El escenario también ayuda. Estamos bastante acostumbrados a mansiones norteamericanas, laboratorios secretos, hospitales abandonados y pueblitos donde hasta el kiosquero parece pertenecer a una secta. Llevar esa lógica a una estancia patagónica inmediatamente le da otra identidad.
No alcanza solamente con poner un cartel que diga Neuquén, claro. Después hay que conseguir que el lugar realmente tenga personalidad y que esa ambientación forme parte del misterio.
Pero como punto de partida, me compra mucho más una estancia perdida en Cerro Ocaso que el laboratorio subterráneo número 847 de la historia del videojuego.
También hay algo que me gusta de la escala que propone la demo: no parece apurada por mostrarnos quince monstruos diferentes ni convertir cada habitación en un tiroteo. Hay zombies, sí, pero el juego completo ya está planteado para sumar otras criaturas, así que esta primera parte funciona más como presentación del lugar y de sus sistemas que como catálogo completo de horrores.
Y mejor así.
Primero dejame preocuparme por las tres balas que me quedan.
Después vemos qué deformidad nueva querés tirarme encima.
Lo que queda después de cerrar la tranquera
Esta demo apareció durante el Steam Next Fest de junio y, desde entonces, el proyecto siguió cambiando bastante. 490 Forge ya habló de nuevos enemigos, puzzles, sistemas de inventario, mecánicas de combate, armas, equipamiento y varios jefes para el juego completo. Así que conviene entender esta versión exactamente por lo que es: una muestra temprana de algo que todavía está creciendo.
Y como muestra, la idea se entiende rápido.
Estancia Protocol Zero quiere agarrar esa filosofía vieja del survival horror donde entrar preparado importa casi tanto como saber disparar y llevarla a primera persona, con una ambientación que además juega una carta poco explotada dentro del género.
Todavía hay que ver cuánto puede crecer el misterio, qué tan buenos terminan siendo sus enemigos, si los puzzles mantienen el nivel y, sobre todo, si toda esta administración sigue generando tensión cuando el juego dure bastante más que una demo.
Por ahora, Estancia Protocol Zero consiguió algo importante: que una estancia perdida en la Patagonia me parezca bastante menos relajante que antes.
Así que si este verano alguien me invita a pasar unos días en el campo, primero voy a preguntar tres cosas:
si hay pileta, si hay asado y si desapareció gente recientemente.
Uno tiene que poner límites.
Y, si se puede, volver de las vacaciones con la misma cantidad de órganos con la que salió.
3 respuestas
buena propuesta !!! me agrada la ambientacion arg
Re interesante que este ambientado en Neuquén! Este juego parece tener de todo…pero soy malísima administrando inventario jajaja
Interesante y tiene buena pinta!