La habitación queda a oscuras, el juego carga y el silencio se vuelve incómodo.
Alone in the Dark: The New Nightmare no tarda en marcar la cancha: poca luz, ruidos lejanos y esa sensación constante de que avanzar es un error. Acá no hay lugar para el heroísmo, solo para sobrevivir… y Shadow Island no piensa ponértela fácil.
Historia
La historia se pone en marcha el 31 de octubre de 2001, con una muerte que no deja lugar a dudas: Charles Fiske, amigo íntimo y socio de Edward Carnby, aparece sin vida frente a la costa de Shadow Island, una isla aislada y cargada de misterio cerca de Massachusetts.
Fiske no era un tipo improvisado. Sabía que lo que estaba investigando era peligroso, dejó notas contactos y cabos sueltos que apuntan todos al mismo lugar.
Siguiendo ese rastro, Carnby llega hasta Frederick Johnson, una figura clave que termina de darle forma al rompecabezas. Fiske no estaba detrás de un simple caso: estaba buscando tres antiguas tablillas, artefactos ligados a un poder extraordinario y potencialmente devastador. Su obsesión con estas reliquias lo llevó demasiado lejos, y Johnson está convencido de que esa investigación fue lo que lo mató.
Ante la falta de alternativas y con el tiempo en contra, Johnson le pide a Carnby que tome el lugar de Fiske y continúe la búsqueda. Recuperar las tablillas ya no es solo una cuestión académica o preventiva: es la única forma de entender qué pasó realmente y de evitar que ese poder caiga en manos equivocadas. Para Edward, además, la misión se vuelve personal. No va solo a cerrar un caso, va a encontrar al asesino de su amigo.
Es en ese punto donde entra en escena Aline Cedrac. Profesora universitaria especializada en antropología, su conocimiento es clave para interpretar las tablillas. Pero su motivación es también personal: cree que el profesor Obed Morton podría estar ligado a su pasado. Para ella, Shadow Island representa una oportunidad de respuestas tanto profesionales como íntimas.
Ambos viajan juntos a la isla, pero el traslado ya anticipa lo peor. El avión es atacado por una criatura desconocida y se ven obligados a saltar en paracaídas. La caída los separa desde el primer minuto: Edward aterriza en el bosque, Aline sobre el techo de una mansión.
Desde ese instante, la investigación se transforma en supervivencia.
A partir de ahí, la historia se desarrolla con paciencia, a través de documentos, notas y descubrimientos que revelan experimentos científicos, obsesión por el conocimiento prohibido y consecuencias irreversibles. Las tablillas son el detonante de todo lo que salió mal en Shadow Island, y la muerte de Fiske apenas fue el comienzo.
Gameplay
El juego propone dos formas distintas de atravesar Shadow Island según el personaje elegido. El ritmo es pausado y tenso, con foco en exploración y toma de decisiones, pero el enfoque cambia notablemente entre Edward y Aline.
Edward Carnby tiene una campaña más orientada a la acción, con más enfrentamientos directos y armas más contundentes. No es un shooter, pero hay momentos donde avanzar implica enfrentarse al peligro de frente, siempre con munición limitada.
Aline Cedrac plantea un recorrido más exploratorio y cauteloso. Tiene menos armas y enfrenta situaciones pensadas para evitar el conflicto directo, obligando a observar el entorno y moverse con cuidado. Sus secciones aportan además más información de fondo sobre la isla y las tablillas.
El combate se reduce a disparar o escapar. No hay combate cuerpo a cuerpo y los controles rígidos refuerzan la incomodidad en cada encuentro. Esa limitación no es un error: apunta a sostener la sensación de vulnerabilidad constante.
Una mecánica central es la linterna. La oscuridad domina todo y la luz no solo sirve para ver, sino también para repeler criaturas y evitar gastar munición. Elegir entre luz o bala es una decisión constante.
La radio conecta ambas campañas. Permite intercambiar información de forma puntual sin romper el aislamiento. En los tramos finales, cada personaje cuenta con secciones exclusivas que profundizan su identidad jugable.
Los puzzles se integran a la exploración. No buscan complejidad extrema, sino mantener el ritmo y la tensión, apoyándose en el entorno, las pistas narrativas y el uso de la luz.












Apartado técnico
El juego se apoya en fondos pre-renderizados que priorizan atmósfera por sobre detalle. Shadow Island se siente opresiva, hostil y cargada de intención.
La iluminación es protagonista. La linterna modela el espacio, proyecta sombras y sugiere amenazas antes de mostrarlas. A veces resulta demasiado oscura, pero siempre está alineada con el clima que busca generar.
Las cinemáticas están bien dosificadas y refuerzan momentos clave sin romper el ritmo.
El sonido es uno de los pilares técnicos. Silencios largos, ruidos ambientales y música puntual generan incomodidad constante. Muchas amenazas se escuchan antes de verse, manteniendo la tensión incluso cuando no ocurre nada en pantalla.
Las comunicaciones por radio suman desde lo auditivo: voces filtradas, diálogos breves y funcionales que refuerzan la soledad.
El punto más flojo es la traducción y el doblaje al español. Las voces suenan rígidas y poco naturales, y en algunos momentos rompen la tensión de forma involuntaria. No arruina la experiencia, pero sí la empaña.
Conclusión
Alone in the Dark: The New Nightmare se sostiene por clima, misterio y diseño más que por acción o despliegue técnico. No busca hacerte sentir poderoso, sino incómodo y en alerta constante.
Edward y Aline no son una excusa de rejugabilidad, sino dos miradas complementarias sobre el mismo horror. Uno avanza por obsesión, la otra por conocimiento. Y esa diferencia se siente tanto en la historia como en la jugabilidad.
Con decisiones claras y límites marcados, es un juego que entiende muy bien qué quiere provocar. Shadow Island no es un lugar cómodo, y esa sensación nunca termina de desaparecer.
The Review
PROS
- Atmósfera oscura y bien construida
- Dos campañas realmente distintas y complementarias
- Uso inteligente de la linterna como mecánica central
- Narrativa bien encadenada y coherente
- Diseño sonoro muy efectivo
CONS
- Controles algo rígidos, sobre todo al retroceder
- Puzzles simples, funcionales pero poco sorprendentes
- Doblaje al español flojo

ojala sacaran un remake estaría bueno, sin duda una obra no valorada como se merecía
Ojala, realmente lo mereceria, su reboot no fue tan bien recibido lamentablemente.
Aun me sigo preguntando, ¿si Edward Carnby es el mismo del primer juego o estoy flasheando? des de hace tiempo he tenido esa duda, por cierto el juego es espectacular como lo levanta la ps1 con esa ambientación tan tétrica y maravillosa, lastima que en los siguientes juegos han hecho mal las cosas por no tratar con cariño a una saga tan legendaria, esperaba algo mejor con el titulo mas reciente pero bueno otra oportunidad desperdiciada y material hay de sobra para hacer una obra de arte como lo es este The new Nightmare, el cual sigue siendo mi favorito de la saga.
P.D: si pueden jugar esta maravilla jueguen la version de Ps1 que es eb ni humilde opinion la mas estable.