Tokio. Un departamento diminuto, las cortinas siempre cerradas, el mundo afuera convertido en un rumor lejano. Aquí vive SHINJI, un joven hikikomori que hace tiempo dejó de salir. El alquiler sin pagar, las facturas amontonándose, una familia que no lo comprende. Solo, encerrado, hundiéndose poco a poco en el peso aplastante de su propia ansiedad.
Su única ventana al mundo es la pantalla encendida de su computadora. Su único refugio, los videojuegos. Pero ni siquiera eso logra acallar lo que crece en su interior… ni lo que ha comenzado a acechar desde las sombras de su habitación.
Porque a medida que la mente de Shinji se resquebraja, algo despierta. HYAKUME, una entidad maligna de cien ojos, lo observa desde la oscuridad. Esperando. Vigilando cada gesto, cada respiro, cada instante de debilidad. Y cuanto más se desmorona Shinji, más cerca está la criatura de encontrar el momento perfecto para atacar.
No mires atrás. No mires las sombras. Porque hay cosas que, una vez vistas, ya no te dejan en paz.